El pasado lunes, cuando todo estaba listo para que la Semana Santa se desarrollara en completa calma en el departamento del Atlántico, se confirmó el deceso de Óscar Miguel Buelvas Maceneth, de 59 años, la cuarta víctima fatal de la masacre registrada el pasado 21 de marzo entre los barrios Villa Soledad y Normandía, en el municipio perteneciente al área metropolitana de Barranquilla.
Buelvas Maceneth, nativo de San Jacinto, Bolívar, era vecino de Jesús Alberto Escorcia, de 24 años de edad y conocido con el alias de Ojito; Emilio Nicolás Miranda Gutiérrez, de 68 años, y Luis Alberto Romero Hernández, también un adulto mayor con 68 años. Todos completaron el listado de muertos que dejó el violento tiroteo cometido por sujetos a bordo de un motocarro y se dio en medio de una tertulia nocturna, una costumbre que se da en los barrios populares del Caribe.
Si bien las autoridades no han establecido plenamente los móviles de este homicidio múltiple, las pesquisas se centraron en Jesús Alberto Escorcia, alias Ojito, quien era presunto miembro de la estructura criminal ‘los Pepes’, bajo el mando de alias Fulvio, uno de los objetivos de alto valor y por el que el pasado mes de febrero el propio ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, anunció una recompensa de hasta 60 millones de pesos por información de su ubicación.
Al parecer, los hechos se presentaron en supuesta retaliación por la muerte de otro joven, ocurrida la noche del viernes 20 de marzo, en el barrio La Alianza del mismo municipio de Soledad.
Según la línea investigativa, el muerto de La Alianza hacía parte de las toldas de ‘los Costeños’, bajo el mando de ‘Mauricio Quesero’, quien hoy mantendría una dura confrontación con alias Fulvio de ‘los Pepes’.
Esa pugna por las rentas criminales, específicamente la venta de droga y la extorsión, la cual ya se extiende por todo el departamento del Atlántico, de norte a sur y de oriente a occidente, incluso en paralelo a los diálogos exploratorios de paz con el Gobierno nacional, hoy también sería el origen las otras dos masacres registradas en territorio atlanticense en este 2026.
Cabe reseñar que el pasado Sábado de Carnaval, 14 de febrero, se cometió la primera masacre del año en el barrio Las Américas, en la localidad metropolitana de Barranquilla.
La información recopilada por la Policía en su momento detalló que tres hombres, identificados como César Andrés Moya Meza, John Jairo Manzur Rodríguez y Luis Gabriel Solano Villa, departían en una vivienda de la calle 53 con carrera 3A, del barrio en mención, cuando llegó un hombre que se bajó de un vehículo marca Kia Picanto y disparó contra estos.
Tras el ataque, las víctimas fueron auxiliadas y trasladadas a la Clínica San Ignacio, donde se confirmó la muerte de los tres.
Allegados de las víctimas señalaron a la Policía que los tres se dedicaban al oficio del mototaxismo, la albañilería y la construcción.
Sin embargo, habitar en zona es de injerencia de la estructura criminal ‘Los Pepes’, al mando de alias ‘El Nene’ y tener alguna conexión con ‘los Costeños’, terminó pasándoles factura.
Solo cuatro días después de ese episodio, es decir el 18 de febrero, la violencia criminal rodó hasta el municipio de Ponedera, en la banda Oriental del Departamento, en donde se cometió la segunda masacre del presente año.
Leisy Silvera Manotas, de 39 años de edad, Constanza Isabel Rivera Salas, de 39 años de edad, y el niño Jordán Cervantes López, de dos años de nacido, fueron las víctimas mortales de un ataque perpetrado por tres sujetos a bordo de una sola motocicleta. El hecho criminal se registró en el barrio San Francisco de la población.
En este caso hay que mencionar que días atrás la Seccional Atlántico de la Fiscalía y la Policía confirmaron las capturas de los tres sujetos en Chía, Cundinamarca, y el posterior traslado a prisión por orden de un juez.
El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz, previno en las últimas horas sobre el incremento en el número de masacres registradas en el primer trimestre de 2026 en territorio nacional, ubicando además al departamento del Atlántico como uno de los 18 en alerta y con los registros más cortos entre un evento y otro, incluso por encima de zonas en conflicto.
De acuerdo con la ONG desde 2020 no se presentaba un trimestre con una cifra de masacres tan alta, sumando en total 35 episodios. “Fueron perpetradas (masacres) en 18 departamentos, en varias zonas en las que ha aumentado la violencia por el enfrentamiento entre grupos ilegales”, publicó el organismo.
Las masacres se registraron en los departamentos de Cauca, Norte de Santander, Antioquia, La Guajira, Valle del Cauca, Tolima, Nariño, Caldas, Atlántico, Córdoba, entre otras zonas del territorio nacional.
No obstante, según Indepaz, uno de los hechos más violentos de este año sucedió el 16 de enero en zona rural de El Retorno, Guaviare, en donde fueron asesinadas 26 personas.
“Como primer reporte fuentes oficiales señalaron que se trataba de un enfrentamiento entre dos grupos disidentes de la zona; sin embargo, la hipótesis fue descartada posteriormente por Medicina Legal, la cual señaló que todas las víctimas fueron asesinadas en estado de indefensión y además los cuerpos presentaban tiros de gracia realizados a corta distancia, lo cual configuraría este hecho como una masacre. Entre las víctimas había cuatro menores de edad, un hombre y tres mujeres oriundas del departamento del Cauca”, detalló el instituto.
En 2025, la cifra total de masacres fue de 78; en 2024, un número de 76 masacres; en 2023 se reportaron 93 y en 2022 la cifra se ubicó en 94 masacres, de acuerdo con el organismo.














