Kristin Cabot, la ejecutiva que se volvió viral tras aparecer en una “kisscam” durante un concierto de Coldplay junto a su jefe, decidió contar su versión de los hechos meses después del escándalo que la expuso a nivel internacional.
En una entrevista con Oprah Winfrey, la mujer se refirió a las consecuencias personales que enfrentó tras la difusión del video, el cual desató una ola de críticas en redes sociales y la convirtió en blanco de señalamientos por una presunta infidelidad.
Lejos de centrarse únicamente en el momento viral, Cabot puso el foco en lo que ocurrió después. Según relató, la presión mediática y la reacción del público escalaron a niveles preocupantes, incluyendo amenazas directas contra ella y su familia.
“Cometí un error, no debería haber salido con mi jefe, pero no merezco morir por eso. No merecía que la gente me amenace de muerte a mí y a mis hijos. Asumo la responsabilidad de una mala decisión que tome en ese momento, pero pagué un precio inimaginable”, afirmó.
También explicó por qué decidió romper el silencio tras varios meses.
“Mi madre siempre nos enseñó que el silencio es aceptación. Para mí y para mi familia lo que pasó no estuvo bien. Sentí que al guardar silencio de alguna manera estaba aceptando lo que había sucedido y siento la responsabilidad de por fin alzar la voz”, expresó.
En cuanto al contexto personal en el que ocurrió el episodio, aseguró que su relación de pareja ya estaba terminada antes del concierto, lo que, según ella, fue ignorado por la opinión pública. Esta situación, sumada a la falta de claridad sobre el estado sentimental de su jefe, contribuyó a que fuera señalada como responsable principal del escándalo.
Cabot también marcó distancia frente a Andy Byron, quien era su jefe cuando el video se viralizó, con quien no volvió a tener contacto tras lo sucedido. En la entrevista dejó entrever su decepción, especialmente por la actitud que él adoptó después de que el caso se hiciera viral.
Incluso puso en duda la veracidad de lo que él le había contado en su momento.
“Solo te diré que lo que me mostró que era, en gran parte era mentira”.
Con estas declaraciones, Cabot intenta reconstruir su imagen pública y exponer el impacto que tuvo la viralización del caso, que pasó de ser un momento anecdótico en un concierto a convertirse en un episodio que afectó profundamente su vida personal.














