Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la realidad en el Atlántico golpea con crudeza: en solo dos meses y unos días de 2026, al menos 18 mujeres han sido asesinadas en distintos hechos de violencia registrados en el departamento.
Sus nombres hoy conforman una lista dolorosa que antecede una fecha que debería ser de reflexión, memoria y reivindicación de derechos: Carmen Andrea Hernández Pérez, de 23 años; Gladys María Reyes Mendoza, de 50; Linda Mireya Ordóñez, de 36; Yuliet Paola Camacho López, de 35; Maryory Magdalena Jiménez Pérez, de 42; Dayana Marcela Morales Meza, de 17; Yainis Paola Contreras Acosta, de 22; Everledis (sin más datos conocidos); Betania María Méndez Machado, de 24; Constanza Isabel Rivera Salas, de 39; Leisis María Silvera Manotas, de 39; Glenis Patricia Rodríguez Ariza, de 18; Luzdary Michelle Guerrero Corro, de 17; Gloria Esther Araujo Varela, de 36; Landrys Johana Yepes Estrada, de 26; María de los Reyes Herrera Ospino, de 61; Sheerydan Sofía Hernández Noriega, de 14, y Keyla Nicolle Hernández Noriega, de 17 años de edad.
Detrás de cada nombre hay historias truncadas, familias en duelo y comunidades que hoy reclaman respuestas frente a una violencia que parece no dar tregua.
¿Hasta cuándo persistirá la violencia contra las mujeres? Esa es la pregunta que hoy se hacen muchas personas en el Atlántico al percibir el alto número de adolescentes, jóvenes, adultas y mujeres mayores asesinadas en distintas circunstancias, todas igualmente dolorosas.
De acuerdo con los registros de esta casa editorial y otras fuentes consultadas, 18 mujeres han sido asesinadas en lo corrido del año, y solo en febrero se registraron 10 de estos crímenes.
Uno de los casos que más conmocionó a la comunidad ocurrió el pasado 13 de febrero, cuando Yainis Paola Contreras Acosta, de 22 años, fue asesinada por un falso domiciliario que llegó hasta su vivienda con un supuesto arreglo floral.
La joven se encontraba en su casa, ubicada en la calle 111B con carrera 11, en el barrio Los Ángeles etapa II. Al salir de su habitación para recibir la encomienda en la terraza, el supuesto mensajero sacó un arma de fuego y le disparó en repetidas ocasiones, causándole la muerte.
Doce días después, Glenis Patricia Rodríguez Ariza, de 18 años, fue atacada a disparos mientras se encontraba en la terraza de su vivienda en el barrio Villa Paraíso, en Soledad.
Según el testimonio de su madre ante las autoridades, la familia había recibido amenazas previas por parte del grupo criminal ‘Los Costeños’. Sin embargo, vecinos del sector señalaron que algunos allegados de la joven tendrían presuntos vínculos con la estructura delincuencial ‘Los Pepes’.
La violencia volvió a golpear al día siguiente en el barrio Las Américas, donde Luzdary Michelle Guerrero Corro, estudiante del Sena y de tan solo 17 años, fue asesinada dentro de su propia casa.
La joven, oriunda de La Guaira, Venezuela, había regresado de su jornada académica. De acuerdo con el relato de un familiar, en ese momento su padre realizaba reparaciones en la vivienda junto a otros allegados.
“Ella estaba en la casa con el papá, el hermano y el novio, ya que estaban haciendo una cerca en el patio. En un momento salieron a buscar unos listones de madera y ella quedó sola. Fue ahí cuando estas personas ingresaron a la vivienda, violentaron la puerta y le hicieron lo que le hicieron a mi sobrina”, relató su tío.
Días después, el padre de la joven recibió una llamada en la que los supuestos agresores le habrían indicado que la muerte de la menor había sido un error.
Según una fuente judicial, el ataque iba dirigido contra el hermano de la víctima, quien presuntamente habría tenido un altercado con arma blanca durante las fiestas del Carnaval. La represalia habría terminado cobrándose la vida de la joven.
La seguidilla de violencia continuó en el municipio de Baranoa, donde Landrys Johana Yepes Estrada, de 26 años, fue asesinada cuando conversaba con su pareja sentimental en la terraza de su vivienda.
Dos hombres que se movilizaban a pie los interceptaron y dispararon en múltiples ocasiones, causando la muerte de la joven en el lugar.
Tras varios días sin reportes de homicidios de mujeres, el domingo 1 de marzo se registró el primer feminicidio del año en el Atlántico.
La víctima fue María de los Reyes Herrera Ospino, de 61 años, quien fue hallada sin vida en su vivienda ubicada en el sector conocido como Altos del Río, en el barrio Pinar del Río.
Según el informe de las autoridades, el cuerpo fue encontrado en la habitación principal de la vivienda, tendido sobre la cama y cubierto con una toalla. La mujer presentaba heridas causadas con arma blanca.
Familiares y vecinos señalaron que durante la noche anterior la mujer habría sostenido una discusión con su pareja sentimental, quien posteriormente abandonó la vivienda.
“Mi madre no merecía esto, ella siempre estaba pendiente de su hogar y de nosotros. Pedimos a las autoridades que esto no quede impune”, expresó entre lágrimas uno de sus familiares.
A esta dolorosa lista se suma el caso que estremeció al país: el asesinato de las hermanas Sheerydan Sofía, de 14 años, y Keyla Nicolle Hernández Noriega, de 17.
Las adolescentes fueron reportadas como desaparecidas durante las celebraciones del Carnaval y días después sus cuerpos fueron hallados enterrados en una fosa en un lote del municipio de Malambo.
Por este caso hay un joven capturado y un menor aprehendido. Según las autoridades, ambos serían los principales responsables de la desaparición y muerte de las jóvenes.
La Fiscalía General de la Nación indicó que el doble homicidio podría estar relacionado con un presunto conflicto entre estructuras criminales.
Para la lideresa social y defensora de los derechos de las mujeres Ruth Pareja, la gravedad de la situación radica en que muchas de estas muertes violentas no han sido analizadas a profundidad en su contexto social y estructural.
“Las cifras en los últimos cinco años han sido alarmantes. Cuando la agenda de los gobernantes no tiene como prioridad los temas de mujeres, definitivamente no pasa nada”, afirmó durante una entrevista con .
El año pasado, según registros, al menos 43 mujeres fueron asesinadas en el Atlántico, de las cuales 11 casos estuvieron relacionados con violencia ejercida por sus parejas.
Pareja sostiene que uno de los mayores problemas es la falta de articulación institucional para enfrentar la violencia de género.
“Nos hemos reunido en mesas de trabajo con la Gobernación, pero los avances han sido muy pocos. Las propuestas pareciera que no les interesan, porque no existe un compromiso real para articular acciones entre las distintas entidades”, señaló.
La lideresa insiste en que la violencia contra las mujeres no puede abordarse únicamente desde una oficina.
“La violencia de género tiene que ver con salud, con educación, con economía y también con política. Es un problema estructural que necesita una respuesta articulada”, concluyó.
Pareja también cuestionó la libertad por vencimiento de términos del feminicida de Clara Milena Álvarez, asesinada en abril de 2025 en el barrio Sinaí de Soledad.
“El único recurso que le queda a una víctima y a su familia es la justicia. Es lo único que les permite sentir que no todo quedó en la impunidad”, afirmó.
En ese sentido, reiteró la necesidad de fortalecer el trabajo entre instituciones para evitar que los procesos judiciales se dilaten.
“Hay muchos casos engavetados. Son muchas madres que hoy lloran a sus hijas sin haber obtenido justicia”.














