“Son las niñas”. Así respondió este lunes 2 de marzo María Noriega Cruz, madre de las menores Sheerydan Sofía, de 14 años, y Keyla Nicolle Hernández Noriega, de 17, luego de salir de la sede de la Regional Norte de Medicina Legal, adonde fueron trasladados los cuerpos sin vida de las menores, recientemente hallados enterrados, con signos de violencia, en un sector enmontado de Malambo.
Hay que señalar que el pasado sábado 28 de febrero, policías y peritos del CTI de la Fiscalía fueron notificados de la aparición de los cadáveres de las hermanas en el sector de Maranatha, en el municipio en mención, por lo que funcionarios procedieron a realizar las diligencias correspondientes.

Noriega Cruz, en compañía de otra hija mayor, cumplió con la diligencia de identificación de los restos mortales de sus pequeñas, quienes habían sido reportadas como desaparecidas desde los pasados carnavales, luego de que salieran de su casa en el barrio La Sierrita, localidad Metropolitana de Barranquilla.
En diálogo con , Wendy Hernández Noriega, hermana mayor de las víctimas, explicó que sus hermanas fueron identificadas por unos tatuajes y que habían sido vistas con vida por última vez el pasado Martes de Carnaval, cuando salieron de su vivienda en el barrio La Sierrita, en compañía de sus novios.

“Era algo que no teníamos control, ellas decidieron irse y yo les empecé a escribir, pero nunca respondieron. Nunca dieron señales de escribirnos, de decirnos si estaban bien. (…) Ellas siempre que salían, siempre ellas trataban de comunicarse con mi mamá”, expresó la joven.
Según la versión, las menores salieron de la casa antes de medianoche, con destino a una fiesta en Malambo, y desde ahí no supieron más nada.
“Ellas salieron sábado (14 de febrero) y regresaron… Salían y regresaban. El día lunes (16 de febrero) ellas estuvieron todo el día en la casa; el día martes (17 de febrero) estuvieron todo el día también, hasta que cayó casi la medianoche (…) ellas decidieron salir. La menor no quería ir, pero Keyla Nicolle le decía ‘vamos, vamos, nosotros nos regresamos’ y se fueron”, manifestó Wendy.
Los allegados de las menores exigieron a las autoridades que investigaran el paradero de los novios, ya que desde aquel tiempo no se reportaron, no dieron razón sobre los hechos, ni tampoco saben dónde están en estos momentos.
Cabe mencionar que María Noriega, madre de las menores, acudió al Gaula de la Policía en días posteriores a la desaparición de sus hijas por una información que asociaba el caso con un secuestro extorsivo.
Al parecer, unos jóvenes llamaron a los familiares e hicieron una exigencia económica para que ambas jóvenes regresaran al seno de su hogar.
Los secuestradores presuntamente exigieron 5 millones de pesos por la vida de cada una de las hijas, enviando fotos y videos amenazantes, incluyendo uno donde apuntaban con un arma a la hermana menor.
De esa manera empezó una investigación de fondo que hoy esta continúa su curso.
Una fuente judicial le señaló a que las menores habrían llegado aquel Martes de Carnaval a una vivienda de Malambo en donde se llevaba a cabo una fiesta y estaban presentes integrantes de la estructura criminal ‘los Costeños’.
Los acompañantes de las menores, afines con los miembros de la organización criminal, habrían sostenido una confrontación con uno de los participantes del evento y, al parecer, señalaron a una de las jóvenes de ser delatora de otro grupo delincuencial.
La versión que aún no ha sido confirmada por las autoridades indica que las jóvenes hermanas fueron asesinadas entre la misma noche del martes y la madrugada del Miércoles de Ceniza, una primero que la otra y no las dos al mismo tiempo, por eso solo fueron enviadas imágenes de la menor de 14 años, en ese intento por extorsionar a sus padres días después de las muertes.
Tras segarles la vida, los criminales llevaron los cuerpos de las menores hasta el sector de Maranatha y allí los enterraron.















