La disputa entre dos reconocidos creadores de contenido colombianos trascendió las redes sociales y llegó a los estrados judiciales, ya que la influencer Andrea Valdiri formalizó una denuncia por presunta violencia de género contra el también creador de contenido Valentino Lázaro.
El conflicto, que se hizo público entre 2024 y 2025 a través de redes sociales, escaló recientemente luego de que la Fiscalía General de la Nación decidiera formular acusación formal contra Lázaro, tras la denuncia interpuesta por los representantes legales de Valdiri.
Los abogados Víctor Mosquera y Sócrates Saavedra confirmaron el proceso judicial mediante un comunicado oficial, en el que informaron que la Fiscalía encontró méritos para avanzar con la acusación.
“Como representantes legales de la señora Andrea Valdiri, informamos a la opinión pública que, en la fecha, la Fiscalía General de la Nación ha decidido presentar acusación formal contra el señor Valentino Lázaro por conductas presuntamente constitutivas de violencia de género”, señala el documento.

En el mismo comunicado, la defensa enfatiza que los entornos digitales no pueden convertirse en espacios para vulnerar la dignidad, los derechos y la integridad de las mujeres, ni ser utilizados como herramientas para obtener beneficios personales a través de la violencia simbólica o mediática.
Los abogados de la influencer destacaron que este caso podría sentar un precedente importante, al enviar un mensaje claro de que la violencia ejercida desde plataformas digitales no debe normalizarse ni justificarse bajo el argumento de la exposición pública.
Por su parte, Valentino Lázaro ya había mencionado el tema anteriormente en una conversación con el creador de contenido Nicolás Arrieta, donde afirmó que Andrea Valdiri lo había demandado por violencia de género, discriminación y otras diferencias personales. En su momento, Lázaro aseguró que la decisión se habría tomado en medio de un episodio de enojo y sostuvo que, actualmente, la relación entre ambos estaría en buenos términos.
Mientras el proceso judicial avanza, el caso sigue generando debate en redes sociales sobre los límites del contenido digital y la responsabilidad de los creadores frente a sus audiencias.














