Uno de los principales atractivos del Nokia 1100 era su resistencia. Su carcasa antideslizante, su teclado cómodo y su estructura sólida le permitían soportar golpes, caídas y el uso diario sin mayores inconvenientes.
Además, incorporaba una linterna integrada que se volvió indispensable para muchos usuarios, especialmente en zonas con fallas eléctricas o poca iluminación.














