Cada vez son más las figuras del entretenimiento y las redes sociales que deciden incursionar en la política colombiana, apostándole a convertir su visibilidad pública en respaldo electoral, y de cara a las elecciones de 2026 varios nombres conocidos ya anunciaron oficialmente su aspiración a cargos en el Congreso.
Una de las primeras en confirmar su candidatura fue Lili Díaz, hija del recordado Diomedes Díaz, quien anunció su aspiración a la Cámara de Representantes por el Atlántico. La comunicadora social y empresaria aseguró que su propuesta está enfocada en las mujeres del Caribe y en representar a quienes, según sus palabras, “construyen país en silencio”, marcando así una agenda social como eje central de su campaña.
En la misma línea regional, Fairuz Ospino Valdiri, hermana de la influenciadora Andrea Valdiri, también oficializó su aspiración al Congreso. La ingeniera industrial y excontralora delegada busca una curul en la Cámara de Representantes por el partido de La U, respaldándose en su trayectoria académica y su experiencia en el sector público, con un discurso centrado en el desarrollo del Atlántico.
Otro de los nombres que se suma a esta lista es el del cantante colombiano Julio Nava, quien ha ganado notoriedad por sus posturas críticas frente al presidente Gustavo Petro. El artista ha utilizado sus redes sociales como principal plataforma para difundir su discurso político y, gracias a sus declaraciones contundentes, ha logrado captar atención a nivel nacional, perfilándose ahora como candidato en el próximo proceso electoral.
Por su parte, el influenciador y productor digital Felipe Saruma confirmó su aspiración a la Cámara de Representantes por el Atlántico con el aval del partido Cambio Radical. Con tan solo 26 años, Saruma ha enfocado su mensaje en la renovación política y la importancia del voto joven, apostándole a conectar con nuevas generaciones que buscan mayor representación en los espacios de poder.
En conjunto, estas candidaturas reflejan cómo el mundo del espectáculo y las plataformas digitales siguen ganando espacio en la política nacional. El 2026 será clave para determinar si la popularidad en redes y escenarios logra traducirse en votos y si estas figuras consiguen conquistar a los electores más allá de su imagen pública.














