
Parece que los constantes llamados de atención hechos por la administración de Donald Trump al Gobierno Nacional han ido causando ruido, pues empiezan a tomarse determinaciones para controlar la producción y tráfico de estupefacientes desde territorio colombiano hacia el exterior.
Si bien desde el año 2024 se está hablando sobre la incursión de drones en el sistema de defensa colombiano, durante el final de 2025 empezó a acelerarse ese proceso, que podría decantar en su aplicación en labores de contrarrestar posibles ataques terroristas y en la erradicación de cultivos ilícitos.
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Uno de los más recientes ataques contra una guarnición militar en Aguachica, Cesar, fue perpetrado por el Eln usando drones, lo que desató una respuesta del ministro de Defensa, Pedro Sánchez, quien mencionó que el país debe invertir en un sistema de defensa antidrones, poniendo como ejemplo los escudos antimisiles que existen en Israel y Estados Unidos.
En el campo de combate contra las drogas, esos elementos tecnológicos también serían muy relevantes. Y es que el Gobierno Nacional inició desde 2024 un plan de compra de drones en Estados Unidos, llamado Dedrone Tracker AI C2, que principalmente se usa para la detección y neutralización de amenazas aéreas no tripuladas.
Eso sí, el problema es que hasta junio del año en curso no habían llegado esos aparatos, que tuvieron un costo cercano a los 25 millones de dólares.
Con el nuevo anuncio de las autorizaciones por parte del Gobierno Petro de las aspersiones terrestres con drones, también se abrió el panorama a conocer cómo funcionará ese sistema. Según el Ministerio de Justicia, esa se realizará con «drones EATBAND que operarán aproximadamente a 1,5 metros sobre el dosel, para reducir de manera significativa la dispersión del herbicida frente a la aspersión aérea tradicional».
“Lo que se va a visibilizar en el proceso son los drones a una altura máxima de 1.5 metros sobre la planta, pudiendo en 30 minutos, cubrir hasta una hectárea de hoja de coca. Permitiendo que el químico llegue al lugar donde se necesita la aspersión, protegiendo la vida de los policías, de quienes habitan al rededor y el agua”.
Andrés Idárraga, ministro (e) de Justicia.
Desde esa cartera también se afirmó que la mencionada medida no corresponde a una aspersión aérea ni a una aplicación “masiva o discrecional”, sino que se trata de una operación a baja altura, con control visual directo y tecnología especializada, que solamente será aplicada en aquellos lugares en los que no hay otras formas posibles de erradicación.
La técnica EATBAND es una de las más usadas por gobiernos y especialistas en el mundo para diversos fines, entre ellos las tareas agrícolas o de aspersiones en territorios de difícil acceso humano.
En territorio colombiano, los sistemas de drones para trabajos agrícolas pueden tener precios bastante elevados. Según proveedores especializados como DJI, un solo aparato para este tipo de trabajos puede costar entre 35 millones y 124 millones de pesos, sin incluir estaciones de recarga adicional, tanques para almacenar el líquido, entre otros accesorios necesarios.
Si bien el Gobierno no ha hecho público cuántas unidades necesitaría para ejercer la labor de erradicación de cultivos ílicitos, esta suma daría a entender que la inversión sería millonaria para abarcar los territorios en los que echará a rodar esta estrategia que se desplegará inicialmente en en el departamento del Cauca, uno de los más afectados por los cultivos de coca y la intervención de grupos al margen de la ley.
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El 22 de diciembre, la ANLA publicó un comunicado en el que anunció que el Programa de Erradicación de Cultivos Ilícitos con Aspersión Aérea con Glifosato (PECIG) contaba con Plan de Manejo Ambiental mediante la Resolución 1065 de 2001, y que la aspersión aérea fue suspendida por Resolución 1214 de 2015.
Posteriorerme, esa entidad señaló que mediante la Resolución 1524 de 2016, la autoridad ambiental autorizó la aspersión terrestre con glifosato con distintas técnicas, incluyendo EATBAND (drones), misma que empezará a regularse de manera inmediata.
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