Durante este año hubo un tema que tuvo bastante auge en redes sociales, luego de que varios pastores evangélicos quedaran en el centro de la polémica por escándalos y peticiones económicas que muchos consideraron excesivas. Videos difundidos en distintas plataformas provocaron reacciones divididas entre creyentes e internautas, quienes cuestionaron el uso del discurso religioso para justificar solicitudes de dinero y comportamientos controvertidos.
Uno de los casos más comentados mostró a un pastor pidiéndole dinero a sus fieles para comprar dos iPhone 17 Pro Max, uno para él y otro para su esposa. En la grabación, el religioso aseguró que se trataba de una “revelación divina” y que la congregación debía obedecer ese llamado. El video se viralizó rápidamente y desató críticas por la forma en que se presentó la petición ante los feligreses.
Otro episodio que causó rechazo ocurrió cuando un líder religioso solicitó donaciones para reunir un millón de dólares en ofrendas, una cifra que supera los 3.700 millones de pesos colombianos. La solicitud encendió el debate en redes sociales sobre el manejo del dinero dentro de algunas iglesias y el límite entre la fe y el abuso de autoridad espiritual.
La polémica también alcanzó el plano personal, luego de que en República Dominicana un pastor evangélico fuera sorprendido en una supuesta orgía con varios hombres en la zona colonial de Santo Domingo. El hecho se difundió en redes y generó cuestionamientos sobre la coherencia entre el mensaje que predican algunos líderes y su comportamiento fuera del ámbito religioso.
A estos casos se sumaron otros videos que circularon durante el año, en los que un pastor pidió a un feligrés que le entregara su casa, asegurando que “Dios así se lo pidió”, mientras que en Argentina el mismo líder apareció humillando públicamente a un asistente y exigiendo ofrendas. Las imágenes reforzaron el debate sobre los límites éticos del liderazgo religioso.
En conjunto, estos episodios provocaron rechazo y discusión pública, no solo sobre la fe, sino sobre la responsabilidad que tienen los líderes religiosos frente a sus comunidades. Aunque muchas iglesias cumplen un papel social importante, estos hechos dejaron preguntas abiertas sobre hasta dónde puede llegar una petición cuando se hace en nombre de Dios.














