La final de los Official Strongman Games, realizada en Arlington, Texas, quedó en el centro de la controversia luego de que la organización retirara el título a Jammie Booker, quien había sido anunciada como ganadora de la categoría femenina abierta. La decisión se tomó después de que los directivos del certamen determinaran que la atleta, oriunda de Filadelfia, no reportó que su sexo biológico al nacer era masculino, un dato obligatorio dentro del proceso de inscripción.
De acuerdo con los responsables del evento, las normas internas establecen que los competidores deben participar en la división correspondiente a su sexo biológico registrado al nacer. Tras verificar que esta condición no se había cumplido, la organización descalificó a Booker y anuló sus resultados.
El anuncio desató de inmediato un intenso debate en el ámbito deportivo; mientras algunos aficionados y entrenadores respaldan la decisión por considerar que se ajusta al reglamento vigente, otros cuestionan la ausencia de lineamientos más precisos para la participación de personas trans en competencias de fuerza.
Los Official Strongman Games confirmaron que se abrió una investigación interna con el objetivo de revisar los protocolos de verificación y prevenir situaciones similares en próximas ediciones.














