A diferencia de aquel cuadrangular, que dio un título, este otorgara el boleto a la final de la Liga, con otros actores y otros ingredientes que lo hacen igual de atractivo.
Imposible no acordarse de la imagen de la ‘Gambeta’ Estrada, delantero del Medellín, dando declaraciones con un collar de arepas colgado en su cuello, y del ‘Chiqui’ García dando la vuelta olímpica en hombros de los hinchas del ‘Poderoso’.
Esa celebración, tras el triunfo 1-0 del Medellín sobre Nacional, se vio interrumpida abruptamente por el gol de Oswaldo Mackenzie, que significó el 3-2 de Junior sobre América, en la agonía del partido disputado el 19 de diciembre en Barranquilla.

El bullicio que había en el estadio Atanasio Girardot dio paso a un silencio sepulcral. La ‘Gambeta’ suspendió su entrevista y no podía creer que el título que ya celebraban se les esfumara de las manos.
Mientras tanto, en el Metropolitano, el público invadía la cancha para festejar, no solo el gol de Mackenzie, sino el título del Junior, cuyos jugadores no dieron vuelta olímpica, sino que entraron raudos al vestuario para escapar del tumulto.
En el 93, los cuatro equipos eran muy parejos y reunían a la base de la Selección Colombia que ese año había logrado la clasificación al Mundial de Estados Unidos con la dirección técnica de Francisco Maturana, que a su vez dirigía al América.
Junior ingresó al cuadrangular final con una bonificación de 1.50, que a la postre le dio el título, ya que quedó empatado en puntos con el Medellín (siete cada uno), pero la bonificación era el primer ítem de desempate. El ‘Poderoso’ entró con una bonificación de un punto, Nacional con 0.50 y América con 0.25.
Esta vez, la “ventaja deportiva” le pertenece al Medellín que, por terminar primero en el todos contra todos, con 40 puntos, superaría a sus demás rivales en caso de empatar en puntos con estos en el primer lugar.
Para una gran mayoría, Medellín parte como favorito para pasar a la final, instancia a la que llegó el semestre anterior (perdió el título con Santa Fe), y por la regularidad que mostró en el todos contra todos. Mantiene la base del equipo subcampeón y con el mismo técnico, Alejandro Restrepo.

Nacional, por su ubicación en la tabla (tercero con 37 puntos), es catalogado como el segundo más opcionado. Tiene una buena nómina y, con Diego Arias como técnico interino, no había perdido sino hasta el jueves pasado cuando cayó 2-1 ante Junior.
El cuadro tiburón, quinto con 32 puntos, y América, que entró octavo con 29, no tienen el rótulo de favoritos de los dos equipos paisas, pero es un error descartarlos antes de empezar la competencia.
El pasado
El triunfo sobre Nacional, más el resultado del sorteo que lo enfrentará a los mismos rivales que tuvo en el cuadrangular final de 1993, tiene nuevamente ilusionados a los seguidores del Junior, esta vez con la posibilidad de llegar a la final de la Liga.














