
Los últimos días han tenido algunos sobresaltos para el jefe de Estado, que ha vuelto a estar en el centro de las polémicas, por cuenta de sus propios comentarios y de todo el remezón que causó en el país el hecho de que Estados Unidos descertificara a su Gobierno Nacional en la lucha antidrogas.
Luego de ese duro golpe para su gestión, Petro dio unas declaraciones en su paso por Bucaramanga (Santander) que terminaron creando revuelo. El presidente señaló allí que “una persona norteamericana ha llegado a hacer una reunión» a Colombia en la que, supuestamente, le habrían dicho e iba “a confirmarlo, con Cabal, con Cuenca, con Leyva, con Uribe”, que se estaba manejando la posibilidad de armarle “un proceso judicial” en los Estados Unidos, «y yo que ni siquiera voy a los Estados Unidos”, remató.
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Posteriormente, el mandatario comentó: “Sobre la base de conspiración contra el gobierno de los Estados Unidos, cuando yo lo que hago es defender mi gobierno y la sociedad colombiana. Pero hasta ese punto ha llegado algo que yo llamo los cipayos (…) Yo pienso que aquí ni el Ejército ni la Policía serán cipayos, pero sí hay políticos cipayos que le pueden ayudar al gobierno de los Estados Unidos».
A través de sus redes sociales, Álvaro Uribe Vélez entregó una respuesta enfática ante los señalamientos de Petro. El exmandatario desmintió a Petro y se desmarcó de cualquier intento de boicot judicial con ayuda del gobierno estadounidense.
El líder natural del Centro Democrático expresó que no quiere crear inquina y que tampoco desea armas intrigas para perjudicarlo en ningún aspecto: “Yo no intrigo en la justicia ni aquí ni en el extranjero. El Presidente Petro debería trabajar en lugar de pasar haciendo chismes”.
Esa respuesta de Uribe fue apoyada por parte de la bancada opositora, que criticó duramente al mandatario por su casi inexistente relación con el gobierno de Donald Trump y los tropiezos que ha tenido durante su mandato en temas coyunturales como la migración, la lucha antidrogas y los escándalos por corrupción.
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La descertificación o certificación condicionada puede conllevar una reducción de la cooperación bilateral en temas de operaciones antidroga y de inteligencia, principalmente. Otro de sus impactos que genera es la imposición de mayores dificultades que habría para acceder a créditos, así como posibles sanciones financieras que podrían estar cercanas a un 50 % de recorte en los presupuestos.
En materia económica, el turismo también podría recibir coletazos, pues desde Estados Unidos se hacen recomendaciones a los viajeros de esa nacionalidad (y de muchas otras con altos poderes adquisitivos) para que aplacen o limiten sus viajes a Colombia.
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