En un mundo cada vez más digital, la ciberseguridad dejó de ser un área de soporte para convertirse en un factor crítico de ingresos, continuidad y reputación de las organizaciones. Las aplicaciones son hoy el corazón de la operación, desde las que usamos en el celular para pagos o transporte, hasta los portales corporativos y las plataformas internas que gestionan millones de transacciones por segundo. Pero a medida que la dependencia crece, también lo hacen los riesgos.














