
La historia contada, en la mayoría de los casos, indica que Jorge Eliécer Gaitán fue uno de los personajes más importantes para el pueblo colombiano y que su cercanía con las personas menos favorecidas en Bogotá, lo hizo convertirse en una figura representativa para aquellas familias que lo querían ver en la presidencia.
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El ‘caudillo’ no logró cristalizar el apoyo popular en su intención de llegar al cargo más importante del país. Su asesinato el 9 de abril de 1948 dio paso al llamado ‘Bogotazo’, un estallido social en el que miles de personas salieron a las calles para protestar por su crimen y exigir justicia, lo que derivó en una ola de violencia, saqueos e incendios que paralizó la capital y dejó cientos de muertos y heridos.
El impacto del ‘Bogotazo’ trascendió la capital y se extendió a otras regiones del país, marcando el inicio de un periodo caracterizado por la confrontación política entre liberales y conservadores. Este hecho cambió el rumbo de la historia de Colombia, frustró la posibilidad de que Gaitán llegara al poder y profundizó las divisiones sociales y políticas que influirían en los conflictos posteriores del país.
Pero antes de que fuera asesinado, una buena parte de las versiones apuntan a que Gaitán era un hombre de pueblo y amante de la tradicional chicha, que era bebida por las clases trabajadoras. De hecho, uno de los testimonios que dan cuenta de ello es el de Ana Teresa Torres, más conocida como ‘Doña Tere’, quien era hija de uno de los amigos de Gaitán y quien tenía una tienda a la que el ‘caudillo’ iba a tomar esa bebida ancestral.
Según ‘Doña Tere, que todavía tiene su chichería en el barrio La Perseverancia, ella veía llegar a su padre junto con Gaitán. En esa casa, jugaban tejo, tomaban chicha y hablaban de los problemas del país. La mujer recuerda que su padre les decía a ella y a sus hermanos que tenían que ayudarlo a ser presidente, porque él los iba a ayudar también.
Esa versión, quizá la del perfil más conocido del político liberal, dista de la posición que tiene Olga González, doctora en sociología. Hace unos días, ella causó polémica con una foto que posteó en redes en la que se ve una pared de un establecimiento en Bogotá, en el que se ve un mural pintado por el artista ‘Cacerolo’’, y en el que representa a Gaitán, con la boca roja, diciendo: “Qué viva la chicha”.
González aportó pruebas de que al político no le gustaba la chicha. De hecho, corrió la versión de que Gaitán buscaba la prohibición de esa bebida y la masificación de la cerveza en Bogotá, aduciendo que esa se llegó a considerar que estaba hecha para personas de bajos recursos y que era causante de varios problemas de violencia en la sociedad.
Curiosamente, apenas ocho días después de la muerte de Gaitán, se dio una prohibición del consumo de chicha impulsada por el Ministro de Higiene de aquel entonces, Jorge Bejarano. Todo se dio por la creencia de que esta bebida fermentada enardeció a los bogotanos que salieron a la calle en el ‘Bogotazo’.
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Por su parte, ‘Cacerolo’ comentó que el mural exhibido hace parte de una sátira y, corrigiendo a Olga González, mencionó la verdad escondida detrás de su obra:
“Buenos días, sería muy bueno conocer el concepto del restaurante que a propósito se llama Chichería “DEMENTE”, uno de los dueños era Nicolás Weisner, tenía clarísimo el tema de Gaitán y la chicha, por eso lo hicimos irónicamente. Es un piqueteadero “GOURMET” allí todo es sátira”.














