- Más de 800 personas participaron en la quinta edición del Festival de la Mazamorra, un evento que exaltó la cocina ancestral, impulsó la economía popular y posicionó a Rotinet como destino gastronómico del Atlántico.
El corregimiento de Rotinet se llenó de sabor, tradición y orgullo colectivo durante la quinta edición del Festival de la Mazamorra, una iniciativa cultural y turística que rindió homenaje a las matronas del fogón y al legado culinario del sur del Atlántico.
Durante dos días, más de 20 cocineras tradicionales ofrecieron siete variedades de mazamorra, sirviendo alrededor de 4.000 vasos a los más de 800 asistentes que colmaron la plaza principal del corregimiento. El festival, que hace parte de la estrategia Ruta 23 de la Gobernación del Atlántico, se consolidó como una plataforma que visibiliza el rol de la mujer en la cocina tradicional, fomenta el turismo de experiencias y dinamiza la economía local.
El evento incluyó conversatorios, talleres, presentaciones musicales, muestras folclóricas y el concurso a la mejor mazamorra, en el que las matronas pusieron a prueba sus saberes ante un jurado exigente. Las recetas ofrecieron una amplia diversidad de sabores, desde el tradicional peto de maíz hasta versiones innovadoras con auyama, plátano, guandú y millo, todas vendidas a $7.000 por vaso, lo que permitió una proyección de ventas cercana a los 28 millones de pesos.
El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, participó de la jornada dominical recorriendo los puestos de comida, compartiendo con las cocineras y exaltando el valor del fogón como centro de identidad, memoria y desarrollo económico. Durante el acto central, entregó kits de cocina a las 20 matronas, compuestos por ollas, un molino y una cuchara, como reconocimiento a su labor.

«Este festival empezó como una idea sencilla y hoy se transforma en un motor de desarrollo para Rotinet. La cocina ancestral no solo alimenta: preserva saberes, fortalece la economía popular y atrae turismo», expresó el mandatario.
Uno de los momentos más emotivos fue el homenaje a María Concepción Guerrero, de 65 años, reconocida como una de las guardianas del sabor rotinerero. Su historia y dedicación fueron exaltadas por la comunidad y por los organizadores del festival.
La secretaria de Cultura del Atlántico, Verónica Cantillo, destacó que estos espacios seguirán contando con el respaldo institucional. «Con iniciativas como esta rescatamos nuestras tradiciones y generamos oportunidades para nuestras comunidades», afirmó.
El cierre del festival estuvo marcado por un ambiente de fiesta, música del Caribe y del Pacífico, y la certeza de que Rotinet no solo conserva sus tradiciones culinarias, sino que las proyecta con fuerza hacia el futuro.
«El fogón es nuestra escuela. La mazamorra, nuestro plato insignia. Y el festival, una forma de mostrarle al mundo que somos un pueblo con historia y sabor», concluyó el alcalde de Repelón, Jorge Reales.














